La Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes emprende, junto a Mc Donald’s y Coca-Cola, la primera edición de su campaña “#museoenmovimiento”.
Una propuesta de difusión del Museo Nacional de Bellas Artes y su colección, con reproducciones a gran escala de obras de arte en espacios públicos.

Te invitamos a recorrer Argentina a través de las obras del Museo Nacional Bellas Artes.

¡Descubrí los paisajes que inspiraron a los más grandes artistas del Museo y viajá por el país junto a ellos!


OBRAS EN MOVIMIENTO

Nacido en el sur de Italia, Víctor Cúnsolo (1898-1937), vivió gran parte de su vida en Buenos Aires. Comenzó a formarse en La Boca, en la Academia de Pintura de la Unione e Benevolenza, y durante los siguientes años integró la bohemia y el ambiente boquense. Como casi todos los artistas de la escuela de La Boca, tuvo su taller frente a la ribera y desarrolló un estilo propio protagonizado por este tipo de paisajes, al que le dio una atmósfera particular de extrañeza y soledad.

En esta obra el paisaje de la ciudad parece estar detenido en el tiempo, profundizado por una sensación de fuga acelerada dada por la calle y la trocha del tren. Sumado a la extraña nitidez en los edificios representados en la lejanía, la obra es un claro ejemplo del paisaje urbano de uno de este emblemático barrio porteño.


Américo Panozzi (1887-1971) se forma en la Academia Nacional de Bellas Artes de donde egresa en 1915 con el título de Profesor Nacional de Dibujo y Pintura. Gracias a una beca, realiza diversos viajes por Europa, donde conoce los paisajes alpinos que se convirtieron en uno de los temas centrales de su producción artística. En 1921, se radica en la ciudad de Bariloche, donde retrató los paisajes del sur de la Argentina, llegando a ser conocido como “el pintor de la nieve”.

La paz y serenidad de la Patagonia se transmiten en esta obra titulada “Quietud del lago”, especialmente por el espejo de agua que refleja el paisaje, y el cielo calmo. La paleta de colores fríos utilizada por el artista, refuerza la sensación de tranquilidad y completa la experiencia de un viaje imaginario por el sur de nuestro país.


Martín Malharro (1865-1911) fue pintor, dibujante, grabador y litógrafo. Realizó sus estudios en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y en 1895 parte a Europa, donde conoció la obra de Claude Monet y el puntillismo, técnica artística que consiste en hacer una obra mediante el uso de diminutos puntos con un pincel.
En 1902 retorna a Buenos Aires donde realiza la primera exposición de sus obras pintadas en Francia.

En sus óleos, como la obra “Las parvas”, el artista genera con gran destreza una atmósfera especial, que transmite cierta melancolía. Gracias a su delicada técnica, se puede considerar a Martín Malharro como el primer pintor impresionista argentino. Tanto con su trabajo pictórico como también a través de sus escritos, Malharro exploró el paisaje local como un elemento clave en la construcción de un imaginario nacional.


Benito Martín (1890-1977) nació en la ciudad de Buenos Aires. Abandonado por sus padres fue adoptado por la familia Quinquela, de quienes toma su apellido. Asiste a clases vespertinas de pintura con Alfredo Lazzari y se vincula con el clima artístico que existía en el barrio de La Boca. En 1918 realiza su primera exposición individual y conoce a Pío Collivadino, quien lo estimula y lo identifica como el pintor de La Boca y su puerto. En los años treinta, compra el terreno que dona al Estado para la construcción de la Escuela-Museo Pedro de Mendoza y actual Museo Benito Quinquela Martín.

En “Elevadores a pleno sol”, Quinquela presenta el momento de la descarga de cajas desde los barcos recién llegados al puerto. La escena principal se destaca del paisaje urbano que se ve detrás: la ciudad con altos edificios y las fábricas en plena producción. El trabajo de los hombres en este contexto, se muestra como una expresión moderna de progreso en la urbe.


Top